README.20: ¿el informático de más de 40 años existe?
¿A partir de los 40 ya no contratan programadores?
Hay una pregunta que flota en LinkedIn como olor a café recalentado: ¿a partir de los 40 ya no contratan programadores? La dicen en voz baja. Como si fuera una vergüenza. Como si cumplir años fuera un bug del sistema.
En tecnología se vende el mito del talento joven, rápido y barato. El hoodie, el patinete eléctrico y las noches sin dormir. Y claro, frente a eso, el profesional de 45 parece un mueble antiguo. Error. O peor: excusa.
Porque el edadismo en tecnología no es solo cultural. Es estructural. Está en procesos de selección diseñados para filtrar seniority sin decirlo. Está en ofertas que piden diez tecnologías, disponibilidad total y “ambiente joven”. Traducción: no queremos a alguien que sepa decir no.
El problema no es que falte trabajo para mayores de 40. El problema es que sobra miedo. Miedo a que el senior cuestione. A que compare. A que no trague con horas extra gratis ni con jefes improvisados. Y eso incomoda.
Ahora viene la parte que escuece. Muchos programadores senior también se disparan al pie. Se quedan quietos. Se refugian en “yo ya sé suficiente”. Y el mercado no perdona la quietud. No por edad. Por obsolescencia mental.
¿Entonces es mito o discriminación? Las dos cosas. Mito para justificar decisiones vagas. Discriminación porque se normaliza. Pero no es una sentencia de muerte. Es una llamada a jugar distinto.
A partir de los 40 no te contratan por promesa. Te contratan por impacto. Por criterio. Por haber visto incendios y no salir corriendo. Si sigues compitiendo como junior, pierdes. Si te posicionas como profesional que resuelve problemas caros, ganas.
La tecnología no expulsa a los mayores. Expulsa a los irrelevantes. Da igual el DNI.
El debate seguirá mientras recursos humanos mire currículums como frutas maduras. Pero la carrera técnica es maratón, no sprint. Quien aprende, enseña y se adapta, trabaja. El resto discute en redes y espera justicia laboral que nunca llega y siempre promete cambiar mañana según gurús de moda digitales.


